Miguel Perdiguer Aguilar

 

Nació en Santolea el día 9 de Agosto de 1918, donde vivió hasta los once años. Su lugar de nacimiento fue en la calle de la Canal, aunque más tarde la familia se trasladó a la calle Mayor nº1, a la casa que tenían los abuelos, Domingo y Luisa.

 

Formando parte de los que tuvieron que emigrar por causas del pantano, la familia de Miguel se traslada a Más de las Matas, donde el padre compra unas tierras y una casa, para seguir su profesión de agricultor.

 

Aconsejados por el maestro del pueblo, la familia decide hacer estudiar a Miguel, quien al ver el sacrificio que sus padres hacen para darle estudios, trata de aprovechar bien el tiempo. Se decide por la medicina, de la que más tarde hace la especialidad de Pediatra.

 

En nuestras numerosas conversaciones con él, nos ha ido relatando todas sus experiencias de su vida profesional, y las dificultades que tuvo que superar en el inicio de su carrera.

 

-Cuando uno termina el Bachiller, tampoco tienes muy claro que estudiar. Por lo general estudiábamos carreras que estaban en Zaragoza, por que la gente que no teníamos medios económicos, no podíamos ir a estudiar a otras capitales más lejanas. De hecho la mayor parte de los médicos procedíamos de las clases humildes, como era mi caso, mi padre era labrador de Santolea, que tenía un mulo y criaba sus cerdos. No pasábamos hambre, pero ahorros había pocos. Entonces como no había becas era muy difícil que uno pudiera estudiar. En mi caso la insistencia del maestro del pueblo hizo que mi padre se decidiera.

 

Nos cuenta que en los años cuarenta y recién terminada su carrera, pidió ser médico interino en Beceite. Al año cambió de idea y se fue.

 

No es que no me gustara estar en Beceite. Uno se encontraba allí sólo, indefenso, sin poder hacer nada, porque no podías pedir auxilio a nadie. Y me dije, “esto no puede ser”. Estuve un año. Con los pocos ahorros que conseguí en Beceite, me fui a Madrid a hacer un curso preparatorio para ingresar en la Escuela Nacional de Puericultura. Obtuve en dos años el título, en 1946. Fui el número 140 de puericultores de toda España. Por aquel entonces sólo había tres especialidades reconocidas, maternólogo, puericultor y la de tisiólogo, debido a la gran cantidad de enfermos de tuberculosis a consecuencia de la guerra y la falta de alimentación y mucha mortalidad infantil. Pero esto empezó a disminuir cuando comenzaron a funcionar los puericultores, porque enseñaban a las madres la forma en que tenían que alimentar a los niños.

 

Después de aprobar y estar dos años en Madrid, en 1946 volvió nuevamente a Alcañiz, donde desempeñó su profesión de Pediatra 51 años, hasta su jubilación a los 80 años. Otra de sus aficiones fue la fotografía, con la que ha conseguido numerosos premios y más satisfacciones. Con ayuda de su archivo particular hemos ido recomponiendo el pueblo de Santolea, pueblo al que nunca olvida y que nosotros estamos orgullosos de que sea así.

 

En el año 2007 fue galardonado con el Premio al Mérito Profesional de la Real Academiade Medicina de Zaragoza y el decía que estaba muy contento, porque es un premio que en los 177 años que tiene la Real Academiade Zaragoza, es la primera vez que se le otorga a un médico bajoaragonés y esto me llena de orgullo, aunque hay muchos médicos que podrían recibir este galardón. Premio nacional de fotografía del Banco de Santander y de la Asociación Española de Farmacia de Letras y Artes 2010. Han sido publicadas gran número de sus fotografías, en especial en el libro: "La mirada detenida" del Grupo de Estudios Masinos de Mas de las Matas (Teruel) en 2004.

 

El Grupo de Comunicación “La Comarca”, nombra a Miguel Perdiguer Aguilar Bajoaragonés de Honor 2008. Una distinción que se hará entrega el día 30 de Mayo en la gala de los Bajoaragoneses del Año que se celebró en Castellote.

 

Pregonero en las fiestas de Alcañiz 2009

 

Este año 2009 será nombrado el nuevo pregonero de las fiestas de Alcañiz. A sus 91 años, este santoleano recuerda perfectamente su llegada a la capital del Bajo Aragón y como esto ha cambiado con el paso del tiempo.

 

Nos cuenta como le proponen ser pregonero este año.

 

-Me llamó Amor Pascual, Alcaldesa de Alcañiz una mañana y me dijo “tengo una propuesta envenenada”. Después me contó esta intención y le dije que tenía que pensarlo una semana. No me gusta figurar, la oferta me había ilusionado, pero quería encontrar el tema principal de mi discurso. A los cinco días la llame para decirle que aceptaba.

Tras pensar algunos días me di cuenta que de que había vivido en Alcañiz durante 62 años. Entonces decidí que el mejor regalo para los alcañizanos en este día de fiesta era contarles la evolución de esta ciudad desde los años cuarenta hasta hoy

 

Durante su intervención hizo un recorrido por toda la ciudad y los cambios que en esos años se habían producido en ella, como era la avenida de Aragón, donde sólo había cuatro o cinco edificios, el resto eran campos y hoy es la arteria principal de la ciudad. La vestimenta de aquella época. La abismal diferencia entre la sanidad de entonces y la de ahora y los medios de que disponían y hoy disponen.

 

Las últimas palabras de su discurso las dedicó a los alcañizanos para desearles que vivan estos días de fiesta en plena alegría y jolgorio, en completa cortesía con aquellos que son de aquí y también con los que nos visitan.

 

Finalmente ofreció una cena en el Hotel Senante a familiares y amigos, entre los que tuvimos el honor de estar en ella.

 

Hoy a sus 93 años, tenemos la suerte de compartir con él excursiones y visitas a muchos pueblos, donde todos conocen al Dr. Perdiguer que un día visito a un hijo, a un nieto o a ellos mismos.

Finalmente acompañamos unas fotografías, de las que seguro está muy orgulloso. Su afición por ella, ha permitido que llegue hasta nosotros estos documentos irrepetibles.

Los Padres de Miguel, en el centro, abuela Luisa y delante, Manuel y Miguel
En Sierra Nevada, Filo, Miguel y María
Dª María y D. Miguel
Miguel con dos compañeros de profesión, Deo y Massotti
Miguel con su herramienta de trabajo.
La felicidad completa, Miguel con su viznieto

El Santoleano Miguel Perdiguer Aguilar, afincado en Alcañiz ha sido el ganador en el quinto certamen de fotografía “Miradas al Bajo Aragón”.

En estas fotografías y con la colaboración de un amigo, ha sabido dar vida a aquellos recuerdos hoy un tanto olvidados, de las cabañas construidas por todo el término de Alcañiz, que eran habitadas por pastores y labradores durante el verano y se instalaban en ellas para llevar a cabo las faenas de recolección de cereales, evitando de esta forma los desplazamientos en ocasiones muy largos, con el medio de transporte de aquellos años, que era el carro. La familia vivía en ellas durante una larga temporada, donde incluso se llevaban los animales de corral, como cerdos o gallinas, estas últimas se movían con libertad alrededor de la vivienda.

Hoy nuestro amigo con sus fotografías, ha revivido el recuerdo de años atrás, olvidados por algunos y desconocidos por otros.